Blue Note.

Hoy he comenzado un blog paralelo a éste que me gustaría poder actualizar si no simultáneamente, al menos ir compaginando. Dejaré la dirección para quien la quiera, es una idea que me surgió esta mañana mientras bajaba en bici por el muro y que me alegró el día en cierta manera. Espero que no se quede en un par de actualizaciones y si te he visto no me acuerdo, porque la alegría que me produjo la idea por primera vez no merecía ese olvido con el paso del tiempo.

Blue Note
Blue Note
Blue Note

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# Enviado el miércoles 13 de mayo de 2009 11:56

Animals.

Es un sensación diferente, como la espuma de una bebida gaseosa que en vez de menguar hasta que desaparece, crece con el tiempo. Así me sentía esta mañana en un día estadístico donde las probabilidades de lluvia y sol aumentaban y descendían aleatoriamente, algo así pensaba caminando por la prolongación de la calle Corrida casi llegando a Plaza Italia, un paseo que últimamente se repite mucho en mi deambular por la ciudad, en un caminar guiado por un pálpito, por un impulso, y volver a ver edificios o calles que llevo viendo toda mi vida, pero verlos con otros ojos, de otra manera, verlos con algo detrás, y precisamente ese algo es el tiempo y los kilómetros que llevan mis pies (no les quedará nada!), llegué a sentirme como extranjero en la ciudad donde siempre he vivido (es y será imposible que diga mi propia ciudad, aunque a punto he estado), es una pena que no pueda darle a reset y que nadie conocido exista aquí para mí, que todo vuelva a ser nuevo por primera vez, otros nuevos desengaños y alegrías, y quitarme algún que otro prejuicio de encima, sería tan idealmente apetecible que por su imposibilidad se desmorona.

Esa espuma de la que hablo lleva creciendo desde que volví de Inglaterra el agosto pasado, y me desconcierta a ratos, porque no sé qué es, sé lo que me provoca, lo que me lleva a pensar, las puertas que me ha abierto, las que me ha brindado. Ahora me siento en el muelle y saco a Herman, o a Ernest, o de vez en cuando como ese ancla en mitad de mi océano de lector de tres al cuarto, a Julio, y me tiro horas y el tiempo no pasa (no hablaré más del tiempo, no incurráis en tal preocupación) y puede haber sentado alguien en la otra cara del banco pero para mí es la cara oculta de la luna y ni siquiera me entero. Es tan fascinante, tan fascinante, si sois habituales lectores lo entenderéis, y si además os gusta escribir quizás compartáis mi frustración. Cómo compartir todo lo que se produce en una lectura (tan vulgar el libro como mejor amigo del hombre, tan común esa idea, esa metáfora), cómo compartir esas ideas, esos sentimientos, luego es posible engañar a algún amigo para que lo lea y le hablas de la lluvia que te empapa después del concierto y te sale con algo tan distinto a tu lluvia, a la lluvia que te mojó a las dos de la mañana en tu habitación, que te das cuenta de que no merece la pena, es una desilusión totalmente evitable. Me pregunto si habrá alguien a quien esa lluvia le mojase igual que a mí, si habrá alguien que equis libro le hiciera reírse en las mismas páginas que a mí, si a alguien le erizó el vello, o si alguien se le enjuagó el lacrimal con la nostalgia, y que se me permita la soez palabra pero se la merece, esta palabra con forma de baúl y todo lo que guarda en ella se la merece, la puta nostalgia, la puta nostalgia, me embriaga, me sobrecoge, no sé qué hacer, incluso cinco de cada cuatro cosas que escribo destilan un intento cutre, rancio y vulgar de nostalgia. Me pregunto si habrá alguien y no porque yo crea que tengo la correcta aprehensión de todos y cada uno de los libros que he leído, el asunto no es estar en lo cierto o estar en lo equivocado, sino lo que te transmite en sí, al margen de la obra. Se acerca y te lo susurra al oído con un timbre de voz tan suave que relaja todos los músculos de tu cuerpo, como una ráfaga de aire caliente un día templado de primavera.

Qué hacer con todo eso que ocurre en un banco con vistas al muelle habiendo tantos testigos de excepción que sólo ven a un niño leyendo un libro, sólo moviéndose para cambiar de página. La literatura, es ese el problema, el problema de que salga de casa y me cruce con alguien y en vez de seguir pensando cómo lo hacía, esa voz interior me atormente con un estilo pestilente de prosa. Ahora un edificio, una cruce entre dos calles es el marco de una historia, y yo que carezco de imaginación sufro el mito de aquel que sediento hasta morirse es incapaz de beber. El tiempo, las cosas son distintas, y yo voy disparado a lo burbuja freixenet subido en el corcho de una botella mientras toda esa espuma me lleva en volandas hacia adelante y me saca del muelle, de un paseo en bici o de Vetusta en la calle la Merced, me siento tan lejos de todo que sólo soy incapaz de escribir en primera persona del singular en mi aislamiento del mundo. Ahora incluso le encuentro sentido a Pink Floyd y no paro de escucharles. Y al final me doy cuento de que todo posee cierto sentido, llevaba tiempo esperando que llegase todo esto y ha sido la explicación ha años de frustración, ojalá que no paren y que esa espuma no pare de crecer.


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# Enviado el martes 12 de mayo de 2009 17:21

Homesick.

A song for someone who needs somewhere to long for. Homesick. Because I no longer know where home is.
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# Enviado el domingo 10 de mayo de 2009 14:10

My new old phonograph.

My new old phonograph.
Esta mañana mi abuelo, quien a su edad tiene una especie de obsesión llévatelo todo mientras puedas, me dio este tocadiscos. Él me dijo que tendría treinta o cuarenta años, pero mi madre recordó que cuando ella era pequeño, mi abuelo ya lo tenía, y apuntó que era probable que se lo hubiese regalado a él su madre, mi bisabuela. Mi mamá ya supera la mitad del centenario, con lo que averiguar la edad de este artilugio es sólo echar cuentas. A mí me encantó desde que lo vi, me pareció muy bonito, y una vez que lo llevaba desde su casa a mi coche pensaba en la suerte que tenía al poder ser el destinatario de tal regalo. Si me hubiese dado cien euros para que me hubiese comprado uno nuevo, probablemente no me hubiera hecho tanta ilusión como éste. Algunas cosas no funcionan muy bien, por ejemplo si cambias la velocidad de 33 rpm. a 45, se para, y el sonido aunque potente, necesita un punto de afinación. Hace unos días me entró en la cabeza que mi verdadera vocación era ser ingeniero de sonido, algo que nunca me había planteado y que se trata de una posible rama de mi carrera virando por electrónica, pese a que mi órgano auditivo simula fielmente un ladrillo de brick lane, no porque esté medio sordo ni nada por el estilo, que no es el caso, sino que soy absolutamente todo lo contrario de un niño prodigio de la música (aunque penséis, joder, cómo exagera, no, os lo juro es así o peor, soy el anticristo de la música), pero me gusta tanto tanto tantísimo todo lo relacionado con el sonido, que tendré que vencer todas mis limitaciones, no me queda otra. Pues bien, aquí se me planteaba mi primer problema, arreglar el tocadiscos de mi abuelo. Al salir de casa se lo dije, aunque sabía que él lo sabía, pero tenía que decírselo, no podía estar en mejores manos. Y como la parte de este pequeño legado reproductor de música que me toca, así será.
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# Enviado el viernes 08 de mayo de 2009 14:43

Time.

Si alguien quiere entenderlo, que lea "El perseguidor", de allí me vino este plagio de idea que mezclé con la película "Cashback" porque creí que así tenía que ser y me convencí de que tal vez escribiéndolo pudiera alcanzar algún tipo de sentido (it has no sense, my beloved friends). Es un problema del tiempo, constantemente del tiempo, tantas interrogantes sobre él, pero, cómo solucionarlas, a quien culpamos, en el fondo son un montón de dibujos, casi exactos, que al moverse rápido uno sobre otro simulan a un caballo que corre, con un hombre que corre, puede que eso sea el tiempo, pero entonces el propio tiempo requeriría de tiempo que hubo de ser creado y así una vez tras otra, tras otra, tras otra, como una fotografía en una fotografía en una fotografía en una fotografía, sólo que nosotros no decidimos cuando se para o cuando comienza, si es que puede ser parado o puede ser iniciado.

Un problema mucho mayor viene cuando se junta con el espacio, porque el espacio es todo y somos todos, ante la pregunta de quién soy, una voz en off debiera decir, eres espacio en el tiempo, y eso debería ser suficiente. Como un rayo de luz que viaja en una autopista infinita y entonces uno de nosotros que seré yo puesto que soy quien escribo, me lanzo a por él y supero sus tres por diez elevado a seis metros por segundo, y cuando le adelanto, dónde estoy, me giro y miro atrás, pero qué veo. Mi problema es mucho mayor y esto si que no es mío aunque sí lo será cuando lo cuente y a buen seguro que destroce la idea inicial. Un tipo se sube con otro tipo en un ascensor de la torre más alta de Nueva York, se suben a ras de suelo y comienzan a hablar de Woody Allena (porque a mí me gusta mucho Woody, no por otra cosa), entonces al subirse uno dice "Mi película favorita es Annie Hall, porque Annie Hall aniquila al amor al reinventarlo y por fin lo que un director quiso hacer con su película mucho antes de que haya habido guión y mucho antes de que haya habido actores, presupuesto y todo lo necesario, cuando sólo hubo idea, consiguió ser superado", y cuando acaba de decir superado ya está en la última planta. Ellos dos están en la última planta, a doscientos cincuenta metros, sin embargo un tipo que salió a pasear a su perro sólo caminó una manzana. Cómo es posible que el recuerdo de una noche donde las excepciones lo fueron todo y que llevó cerca de cuatro horas, pudieran encajar entre dos paradas de metro donde realmente sólo hay dos minutos. Un hombre sentado en el metro que vuelve a su casa lo revive en sólo una parada, pero fueron horas, él lo hubiese jurado.

Qué hacer con todo ese tiempo que ocurre pero no encaja en otro tiempo, todas las ensoñaciones, las duermevelas interminables de veinte minutos. Los eternos dos minutos de metro, cómo pueden ser eternos dos minutos. Adverbio sobre adverbio, idea sobre idea. Fueron dos fracciones de segundo en una escalera de cuatro escalones, pero para mí no fueron dos fracciones de segundo, el tiempo se paró, estoy seguro, el tiempo se paró y mientras el resto se quedaban congelados en algún lado yo pude moverme y tú también pero no lo hiciste. El tiempo se paró, el tiempo se paró, estoy seguro, cómo es posible volver a todo eso en dos minutos de parada de metro. Y luego se reanudó y las cosas volvieron a su cauce, los dos espacio-tiempo que se cruzaron en una misma escalera en direcciones idénticas y sentidos opuestos, se despidieron sin despedirse. Puede que un parche en la perfecta tela del tiempo, puede que no. Tiempo sobre tiempo, mirada sobre mirada, suficiente, diferente, un reclamo para el tiempo. Yo escribo pero no consigo darle mi tiempo, no lo consigo, pero entonces bajo en bicicleta y voy de la escalera seis a la cuatro, y es menos de un minuto pero son horas, y no lo evito, somos espacio sobre tiempo indefinido.
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# Enviado el miércoles 06 de mayo de 2009 07:58